Cuentan por algunos lugares, tal vez por el este, tal vez
por el sur, que dentro del limbo que existe entre la realidad y fantasía es por
donde se transita para poder soñar, mucha gente no elige hacerlo, u olvida
luego de algunos minutos alguna enseñanza oculta entre toda la maraña de disparates que se entremezclan con
los secretos de los sueños. Sin embargo, tanto yo como usted, lector, no
tenemos interés en este momento por esa gente.
Dicen que en ese limbo por el cual los durmientes pasan noche tras noche habitan los Guardianes de los Sueños. Caballeros santos de cabello tan largo como el sueño más largo que uno puede recordar, expresiones tan tristes como las nostálgicas fantasías de amor y ojos tan fieros como las más terribles pesadillas que puedan imaginarse.
Dicen que en ese limbo por el cual los durmientes pasan noche tras noche habitan los Guardianes de los Sueños. Caballeros santos de cabello tan largo como el sueño más largo que uno puede recordar, expresiones tan tristes como las nostálgicas fantasías de amor y ojos tan fieros como las más terribles pesadillas que puedan imaginarse.
Nadie sabe cuál es la función de los guardianes, muchos sospechan que es la de
custodiar la antigua puerta que separa los mundos, pero como nadie suele
detenerse mucho en ese lugar, es acertado suponer que nadie les ha preguntado
de quien, o que, la protegen. Los Protectores de esta maravillosa y poderosa
magia de los sueños son fuertes, pero deben pagar un precio, no descansar.
Lamentablemente para ellos, cierto es que en al menos en
alguna parte del mundo, alguien está durmiendo, el constante transito por entre
los mundos es tal que no les da demasiado tiempo como para entregarse al sueño
de Morfeo, su patrón.
Lo mejor es ponernos un poco en el lugar de estos, ver pasar de forma constante a tanta gente haciendo el vago debe
dar un poco de envidia, por eso, dedicarles algún sueño para conversar, o como mínimo,
un cabeceo al entrar al limbo entre mundos, no vendría mal. En uno de mis
viajes, para sentar ejemplo, me detuve a intercambiar algunas frases. Uno de
ellos me contó algunas historias que quedarán para otra ocasión y que si no me
molestaba, que haga notar su existencia a aquellos que, sin mucho interés por
el portal de los sueños, pasan sin siquiera mirarlos. Ya cumplido mí trabajo,
voy a dedicar una siesta a los ya ancestrales Guardianes.
Está muy bueno el cuento! Me gustaría detenerme a conversar con esos Guardianes alguna vez :P
ResponderBorrar