Cap 1.= Gran final de una vida aburrida.
Mi vida, prácticamente, no tiene sentido. Ya tengo
20 años, a punto de cumplir los “gloriosos” 21 años. Sin familia, solo un pobre
bastardo en Europa que solo se su nombre, Sr. Lee, Sr. Lucas Lee. Sin novio,
corte con el después de que me engañara con su mejor amiga y secretaria,
quienes están felizmente comprometidos. Sin amigos, nunca fui alguien sociable
y las pocas veces que lo era, me defraudaron. Prácticamente, sin trabajo, se
que en cualquier momento me despiden, pues mi jefe es mi ex novio. Solo con un
mono ambiente y próximamente una hipoteca para poder seguir pagando la renta de
este miserable lugar.
Sé que soy diferente, algo que ustedes se van a
enterar con el tiempo y van a entender porque yo soy así, así de rara, oscura,
misteriosa. Me presento a ustedes, queridos conocedores de mi vida a un próximo
futuro, mi nombre es Lee, Ángela Lee. Vivo en Argentina, aunque originariamente
soy de Italia, fui adoptada por mis padres en un viaje que hicieron ellos. Fue
algo loco, pero se los agradezco, me salve de algo grande.
Lunes, otro día para ir a trabajar y tener que ver
a Daniel (mi ex) besando a su prometida, y regañándome porque no lleve a tiempo
los papeles del caso de Gutiérrez contra Rodríguez. Soy secretaria de su socio,
Litto, y así nos conocimos.
Llegue al edificio y salude a seguridad. Subí por
ascensor y llegue a mi piso, al ingresar comencé a recibir saludos de mis
compañeros de trabajo. Al llegar a mi lugar laboral, entra Daniel con Litto
diciéndome que esta noche iba a estar ocupada.
- Tenes
que ir a recoger algo a lo de Sotto, el de la otra firma.- dijo Litto.
- ¿De
qué trata, señor?- dije.
- Es
sobre el caso contra la empresa Zeiss- respondió. Solo di el “ok” para poder
hacer mi trabajo. El resto del día paso rápido, fue muy liviano, solo papeles y
papeles sin importancia.
Salí del edificio y me tome un taxi para poder ir a
la oficina de Sotto. No era un lugar tan bonito. Estaba muy cerca de un puerto
de cereales. Muy oscuro, peligroso. Baje del taxi y fui hacia donde
“supuestamente” era la oficina. Toque el timbre una vez, sin respuesta; segunda
vez, sin respuesta; tercera vez, nada; voy a matar a alguien. Espere 20 minutos
y nada. Me senté en la calle y espere a que pase algún alma, pero nada. De repente,
escuche un par de chicos hablando, pero no vi a nadie.
- ¿hola?
¿hay alguien ahí?- pregunte en voz alta. Sin respuesta.- ¡salgan de ahí!-
grite. Solo pude escuchar unas risas. Me levante y salí de ahí corriendo,
sentía que me seguían y que eran muchos. Entre a un callejón y pude ver a dos
hombres en el piso, me miraron, se miraron con cara rara y me volvieron a ver.
- ¿Qué
hace una niña tan linda en un lugar como este?- pregunto uno mientras se
levantaban. Me acorralaron contra la pared.
- ¡Déjenme
en paz!- intente empujarlos pero no cambio nada.
Le
pegue una cachetada a uno, pero eso lo enfureció mucho más, puso su mano en mi
cuello apretándolo e intento golpearme. Pero antes de poder hacerlo, una fuerza
lo tiro a él y a su acompañante. Caí al suelo buscando aire con una mano en mi
cuello, estaba mareada. Pude ver como los dos delincuentes eran atacados por
algo; iba tan rápido que solo podía ver una sombra, una sombra negra yendo con
mi agresor primero, él estaba en el piso y la sombra arriba de él, solo
escuchaba sus gritos. El acompañante al ver a su amigo sufrir, intento correr,
pero esta sombra se lanzo a este haciendo que caiga al piso y tener el mismo
destino que su amigo. Al terminar con ellos, vi como se daba la vuelta para
verme, se acercaba a mí, tenía miedo, no quería terminar como ellos, sentía que
en cualquier momento lloraba y estaba por morir. Esta sombra me tomo entre sus
brazos y sentía que me pesaban más los parpados. Los cerré y pensé “tal vez mi
muerte no sea tan dura si me duermo”.
Muriel Dettler.-
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