sábado, 30 de noviembre de 2013

The Journal of Angela Lee

Primer capitulo de The Journal of Angela Lee: 

Cap 1.= Gran final de una vida aburrida.

Mi vida, prácticamente, no tiene sentido. Ya tengo 20 años, a punto de cumplir los “gloriosos” 21 años. Sin familia, solo un pobre bastardo en Europa que solo se su nombre, Sr. Lee, Sr. Lucas Lee. Sin novio, corte con el después de que me engañara con su mejor amiga y secretaria, quienes están felizmente comprometidos. Sin amigos, nunca fui alguien sociable y las pocas veces que lo era, me defraudaron. Prácticamente, sin trabajo, se que en cualquier momento me despiden, pues mi jefe es mi ex novio. Solo con un mono ambiente y próximamente una hipoteca para poder seguir pagando la renta de este miserable lugar.
Sé que soy diferente, algo que ustedes se van a enterar con el tiempo y van a entender porque yo soy así, así de rara, oscura, misteriosa. Me presento a ustedes, queridos conocedores de mi vida a un próximo futuro, mi nombre es Lee, Ángela Lee. Vivo en Argentina, aunque originariamente soy de Italia, fui adoptada por mis padres en un viaje que hicieron ellos. Fue algo loco, pero se los agradezco, me salve de algo grande.
Lunes, otro día para ir a trabajar y tener que ver a Daniel (mi ex) besando a su prometida, y regañándome porque no lleve a tiempo los papeles del caso de Gutiérrez contra Rodríguez. Soy secretaria de su socio, Litto, y así nos conocimos.
Llegue al edificio y salude a seguridad. Subí por ascensor y llegue a mi piso, al ingresar comencé a recibir saludos de mis compañeros de trabajo. Al llegar a mi lugar laboral, entra Daniel con Litto diciéndome que esta noche iba a estar ocupada.
-      Tenes que ir a recoger algo a lo de Sotto, el de la otra firma.- dijo Litto.
-      ¿De qué trata, señor?- dije.
-      Es sobre el caso contra la empresa Zeiss- respondió. Solo di el “ok” para poder hacer mi trabajo. El resto del día paso rápido, fue muy liviano, solo papeles y papeles sin importancia.
Salí del edificio y me tome un taxi para poder ir a la oficina de Sotto. No era un lugar tan bonito. Estaba muy cerca de un puerto de cereales. Muy oscuro, peligroso. Baje del taxi y fui hacia donde “supuestamente” era la oficina. Toque el timbre una vez, sin respuesta; segunda vez, sin respuesta; tercera vez, nada; voy a matar a alguien. Espere 20 minutos y nada. Me senté en la calle y espere a que pase algún alma, pero nada. De repente, escuche un par de chicos hablando, pero no vi a nadie.
-      ¿hola? ¿hay alguien ahí?- pregunte en voz alta. Sin respuesta.- ¡salgan de ahí!- grite. Solo pude escuchar unas risas. Me levante y salí de ahí corriendo, sentía que me seguían y que eran muchos. Entre a un callejón y pude ver a dos hombres en el piso, me miraron, se miraron con cara rara y me volvieron  a ver.
-      ¿Qué hace una niña tan linda en un lugar como este?- pregunto uno mientras se levantaban. Me acorralaron contra la pared.
-      ¡Déjenme en paz!- intente empujarlos pero no cambio nada.

Le pegue una cachetada a uno, pero eso lo enfureció mucho más, puso su mano en mi cuello apretándolo e intento golpearme. Pero antes de poder hacerlo, una fuerza lo tiro a él y a su acompañante. Caí al suelo buscando aire con una mano en mi cuello, estaba mareada. Pude ver como los dos delincuentes eran atacados por algo; iba tan rápido que solo podía ver una sombra, una sombra negra yendo con mi agresor primero, él estaba en el piso y la sombra arriba de él, solo escuchaba sus gritos. El acompañante al ver a su amigo sufrir, intento correr, pero esta sombra se lanzo a este haciendo que caiga al piso y tener el mismo destino que su amigo. Al terminar con ellos, vi como se daba la vuelta para verme, se acercaba a mí, tenía miedo, no quería terminar como ellos, sentía que en cualquier momento lloraba y estaba por morir. Esta sombra me tomo entre sus brazos y sentía que me pesaban más los parpados. Los cerré y pensé “tal vez mi muerte no sea tan dura si me duermo”.


Muriel Dettler.-

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