¿Cuántos amigos o
conocidos tenemos en nuestro entorno habitual que usan las drogas? Algunos como
salida a una vida lastimosa, u otros para llamar la atención de otros. A veces
comienzan probando para encajar en un grupo determinado de gente, se
acostumbran y eso se vuelve su fuente de energía para poder seguir viviendo. Otras
veces, ya vienen directamente de la bebida y el cigarrillo, y para olvidar
completamente de donde vienen, llegan a el extremo de consumir drogas.
En la Republica
Argentina, 5 de cada 8 chicos consume o consumió drogas en su vida. Según la
revista “Mascaró”, hubo asesinatos cada dos días en la ciudad de Rosario, Santa
Fe, por el narcotráfico en tal provincia. “La Barcelona Argentina. La ciudad
del Río. La de las chicas más lindas. La ciudad rebelde y combativa. Todas estas
han sido maneras de llamar a Rosario, la ciudad más poblada de la provincia de
Santa Fe. Pero, desde inicios de 2012, un nuevo y poco feliz apodo la nombra:
la narcociudad, parte de la narcoprovincia que dirige el narcosocialismo”
nombran Sofía Alberti y María Petraccaro en una nota de la misma revista. Se
rumorea siempre, entre los asesinatos de jóvenes de 12-17 años, que eran los
pobres diablos que eran mandados por la misma policía a vender drogas entre sus
pares, para ganar “un par de mangos por cuenta propia”, o a veces por una simple amenaza que vienen de
la misma fuerza policiaca. En la misma narcociudad, se a conformado un grupo
llamado “Las Madres del Dolor” integrado por mujeres que intentan sacar del
flagelo de la droga a sus hijos. Una de las mayores exigencias de este grupo es
un espacio de contención y tratamiento de desintoxicación para los pibes que
intentan salir de tal adicción y no han obtenido respuesta del gobierno
municipal, provincial ni nacional. En este último caso, el CEDRONAR ha estado
sin dirigencia hasta hace 4 días en que la Presidente designo a un sacerdote
para este puesto. En lo que va del año, se han registrado 238 muertes en el
marco de las narcomafias. Entre los que se destacan el Triple Crimen de Villa
Moreno, que ayudo a visibilizar la corrupción y la relación directa entre la policía
y los búnkers de drogas estratégicamente ubicados en los barrios de riesgo
social. Jere, Mono y Paton fueron calificados como asesinados por ajustes de
cuentas, calificación con la cual se intento justificar todos los crímenes en
los barrios humildes por parte de la policía y los medios de comunicación; inmediatamente,
sus familiares y compañeros de militancia (Movimiento 26 de Junio) informaron
que esto era un grave error ya que precisamente, ese 1ro de Enero, los tres
chicos habían organizado un torneo de Futboll, para alejar de la mano de
aquellos que intentan reclutar “soldaditos” para el narconegocio a los pibes.
Un año más tarde, en el
otro extremo de la ciudad, en barrio Ludueña, en un enfrentamiento entre bandas
de las narcomafias, perdería la vida Mercedes Delgado, una mujer que
participaba activamente del Centro Comunitario San Cayetano, en el cual
alimentaba, vestía y brindaba contención y afecto a los niños y adolescentes
del barrio.
En ambos crímenes, aun
se espera una resolución judicial a pesar de haber sido identificados los
asesinos, que en el caso del crimen de Mercedes Delgado, por haber sido un
menor el responsable, goza de libertad. La familia de esta militante social es
amenazada constantemente e incluso, hace dos meses, uno de sus hijos menores
fue detenido y torturado por la policía sin que se haya obtenido una
justificación por tal procedimiento.
Desde las escuelas de
nivel primario y secundario de los sectores más humildes de la ciudad ha
surgido una impronta por crear una comisión, con el asesoramiento del CEDRONAR para
lograr combatir el acceso a la droga que cada vez es en forma más temprana, a través
de campañas de concientización e información desde que los chicos ingresan a la
escuela. La intención no es solos mostrarle a el chico el daño que la droga
produce en su organismo, sino además que
hay otras maneras de lograr la felicidad (porque al fin y acabo, solo buscan un
momento de felicidad, o salir de aquel de una realidad que los golpea a diario)
sino que esto es posible a través de un deporte, la música, los juegos, un
hermoso libro, el arte y el afecto de su familia, amigos o aquel que le haya
extendido la mano, o un hombro en donde llorar, o un oído para escuchar en algún
momento oscuro en su vida.
La droga no es jurisdicción
exclusiva de la gente de bajos recursos; es que simplemente, por 5 o 10 pesos
pueden acceder a cocaína o marihuana ; en los sectores con un mayor poder adquisitivo
también se consumen drogas más fuertes. Para
combatir la droga en los jóvenes, no es necesario derribar un búnker sino analizar aquellas grandes inversiones inmobiliarias,
centros de venta de ropas de marcas internacionales, o hasta en los mismos
clubes de futbol en los cuales se realiza los lavados de dinero resultante de
esta comercialización.
Es necesario analizar
que una juventud narcotizada no piensa, no analiza y no discute sobre las decisiones
de un gobierno corrupto.
Muriel Dettler.-


No hay comentarios.:
Publicar un comentario